Habla Lucas: El sábado pasado llegó mi dueña con una gran sonrisa y varios paquetes extraños. Primero sacó al jardín una bolsa grande verde, me miró y la puso arriba de la parrilla. Una lástima porque me acuerdo que la última vez que vi una así, me divertí toda la noche comiéndomela y como salió una montaña de tierra corrí y me revolqué en esa tierra blandita y estuvo buenísimo. La tierra estuvo como un mes y cuando llovía era re-divertido, la pisaba, hacía pozos y después casda vez que entraba a la casa quedaban mis huellas bien marcadas por todos lados.
También trajo unos paquetes y algo que parecía uno de esos palitos que me tiran para jugar, pero con ramas y hojas. Me dijo Coco que venía del "vivero", que antes iba muy a menudo y que ahora, no sabía por qué, había dejado de ir.
La cuestión es que se pasó el sábado entero trabajando en el jardín. Qué buena es mi dueña!!! Puso el palito contra el cerco y decía: "Siempre quise tener mi propio cedrón para hacerme tecitos" Yo no entendí nada. Después cavó en una maceta grande y puso unas florcitas celestes. Después me llamó, me la señaló y me dijo ¡¡¡NO!!!. Yo entendí enseguida, era una búsqueda del tesoro, seguro había enterrado una sorpresa debajo de las florcitas (¿un huesito?) pero que ahora no podía buscarlo. Yo puse ojos de bueno y me quedé sentado.
La verdad que vivir en esta casa es lo más. Como duermo solo afuera, me ponen todos esos juegos divertidísimos para que no me aburra. Y no me aburrí.
El domingo a la mañana mi dueña salió al jardín y casi llora. Juntó algunas florcitas que habían quedado tiradas con raíces y todo pero las puso en la parte de adelante de la casa. Del cedrón quedó solamente un palito de unos 5 cm. pero con toda la raíz y lo volvió a plantar!!! Después levantó todas las ramitas que estaban desparramadas y las llevó a la cocina. Ahora, no entendí bien por qué le puso adelante una reposera de costado ni por qué me miró con esa cara de enojada...
Fue muy divertido, pero a los humanos es muy difícil entenderlos.
Habla Coco: No hay nada que hacer, Lucas es un nabo.
viernes, 22 de mayo de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Las aventuras de Coco y Lucas
Hola! Tenemos Blog!! Somos mil!!!
Nos presentamos, somos dos hermanos: Coco, el mayor, soy un Jack Russell paticorti, de fina estampa y carácter. Lucas, el menor, que todavía no tiene un año, es un Ovejero Alemán, grande, manto negro y de pelo tirando a corto. Nuestros dueños respectivos, Jacinta y Félix (bah, eso es lo que ellos creen, en realidad nuestra verdadera dueña es Guille), nos quieren mucho y no nos dan demasiada bola ya que están poco en casa (por suerte la que sí está es nuestra verdadera dueña).
Debo confesar que cuando llegó Lucas tuve una terrible depresión. Todavía me molesta un poco y tengo que demostrar mi autoridad en detalles pequeños, pero contundentes. Más adelante hablaré sobre ellos. Ahora somos amigos, aunque cuando puedo le escondo sus juguetes favoritos donde sé que por su tamaño no llega (debajo de un sillón, por ejemplo). También le gruño cuando se acerca demasiado a mi dueña o a mi plato de comida y cuando nos regalan huesitos, me aguanto y dejo el mío sin comer hasta que él devora el suyo y recién entonces lo voy comiendo despacito ante sus narices, je, je...
(Habla Lucas): Coco es lo más! sabe muchísimo de la vida y de los humanos, ¡¡qué suerte tener un hermano así!!! mis dueños son buenísimos aunque me retan cuando rompo algo, y eso que no destrozo más la basura!!!!
Nos presentamos, somos dos hermanos: Coco, el mayor, soy un Jack Russell paticorti, de fina estampa y carácter. Lucas, el menor, que todavía no tiene un año, es un Ovejero Alemán, grande, manto negro y de pelo tirando a corto. Nuestros dueños respectivos, Jacinta y Félix (bah, eso es lo que ellos creen, en realidad nuestra verdadera dueña es Guille), nos quieren mucho y no nos dan demasiada bola ya que están poco en casa (por suerte la que sí está es nuestra verdadera dueña).
Debo confesar que cuando llegó Lucas tuve una terrible depresión. Todavía me molesta un poco y tengo que demostrar mi autoridad en detalles pequeños, pero contundentes. Más adelante hablaré sobre ellos. Ahora somos amigos, aunque cuando puedo le escondo sus juguetes favoritos donde sé que por su tamaño no llega (debajo de un sillón, por ejemplo). También le gruño cuando se acerca demasiado a mi dueña o a mi plato de comida y cuando nos regalan huesitos, me aguanto y dejo el mío sin comer hasta que él devora el suyo y recién entonces lo voy comiendo despacito ante sus narices, je, je...
(Habla Lucas): Coco es lo más! sabe muchísimo de la vida y de los humanos, ¡¡qué suerte tener un hermano así!!! mis dueños son buenísimos aunque me retan cuando rompo algo, y eso que no destrozo más la basura!!!!
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