Foto de Lucas
lunes, 20 de abril de 2009
Las aventuras de Coco y Lucas
Hola! Tenemos Blog!! Somos mil!!!
Nos presentamos, somos dos hermanos: Coco, el mayor, soy un Jack Russell paticorti, de fina estampa y carácter. Lucas, el menor, que todavía no tiene un año, es un Ovejero Alemán, grande, manto negro y de pelo tirando a corto. Nuestros dueños respectivos, Jacinta y Félix (bah, eso es lo que ellos creen, en realidad nuestra verdadera dueña es Guille), nos quieren mucho y no nos dan demasiada bola ya que están poco en casa (por suerte la que sí está es nuestra verdadera dueña).
Debo confesar que cuando llegó Lucas tuve una terrible depresión. Todavía me molesta un poco y tengo que demostrar mi autoridad en detalles pequeños, pero contundentes. Más adelante hablaré sobre ellos. Ahora somos amigos, aunque cuando puedo le escondo sus juguetes favoritos donde sé que por su tamaño no llega (debajo de un sillón, por ejemplo). También le gruño cuando se acerca demasiado a mi dueña o a mi plato de comida y cuando nos regalan huesitos, me aguanto y dejo el mío sin comer hasta que él devora el suyo y recién entonces lo voy comiendo despacito ante sus narices, je, je...
(Habla Lucas): Coco es lo más! sabe muchísimo de la vida y de los humanos, ¡¡qué suerte tener un hermano así!!! mis dueños son buenísimos aunque me retan cuando rompo algo, y eso que no destrozo más la basura!!!!
Nos presentamos, somos dos hermanos: Coco, el mayor, soy un Jack Russell paticorti, de fina estampa y carácter. Lucas, el menor, que todavía no tiene un año, es un Ovejero Alemán, grande, manto negro y de pelo tirando a corto. Nuestros dueños respectivos, Jacinta y Félix (bah, eso es lo que ellos creen, en realidad nuestra verdadera dueña es Guille), nos quieren mucho y no nos dan demasiada bola ya que están poco en casa (por suerte la que sí está es nuestra verdadera dueña).
Debo confesar que cuando llegó Lucas tuve una terrible depresión. Todavía me molesta un poco y tengo que demostrar mi autoridad en detalles pequeños, pero contundentes. Más adelante hablaré sobre ellos. Ahora somos amigos, aunque cuando puedo le escondo sus juguetes favoritos donde sé que por su tamaño no llega (debajo de un sillón, por ejemplo). También le gruño cuando se acerca demasiado a mi dueña o a mi plato de comida y cuando nos regalan huesitos, me aguanto y dejo el mío sin comer hasta que él devora el suyo y recién entonces lo voy comiendo despacito ante sus narices, je, je...
(Habla Lucas): Coco es lo más! sabe muchísimo de la vida y de los humanos, ¡¡qué suerte tener un hermano así!!! mis dueños son buenísimos aunque me retan cuando rompo algo, y eso que no destrozo más la basura!!!!
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